Yaakov implementa, preparándose para su fatídico encuentro con Esav, tres estrategias diferentes.
Primero, esperando sobornar a Esav, envía mensajeros con un enorme regalo, que consistió de ganado y sirvientes. “He adquirido bueyes y burros, rebaño, sirvientes y sirvientas y lo envío para anunciar a mi señor, a fin de hallar gracia en tus ojos” (ibíd. 32:6)¹.
A continuación, Yaakov se prepara para una batalla con Esav, en caso que los regalos no lo calmen. “Dividió la gente que estaba con él, y el ganado y los camellos en dos campos. Porque dijo: ‘Si Esav viene a un campamento y lo ataca, el campamento restante sobrevivirá’” (ibíd. 8-9). Sobre las palabras “el campamento restante sobrevivirá”, Rashi explica: “En contra de la voluntad [de Esav], porque lucharé contra él”.
El tercer y último preparativo de Yaakov es rezarle a Hashem para que lo salve. “Luego Yaakov dijo: ‘Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Itzjak… rescátame, por favor, de las manos de mi hermano, de las manos de Esav, porque le temo…’” (ibíd. 10-12).
Obviamente, el orden de la triple estrategia de defensa de Yaakov no es casual. ¿por qué, entonces, dejó la plegaria para el final? Sabemos que el arma principal de los judíos es la plegaria: ha-kol, kol Yaakov, ‘la voz es la voz de Yaakov’ (ibíd. 27:22). ¿El hecho de rezarle a Hashem para que lo salve no debería ser acaso la primera y más importante preparación?

Regalos y armas
La Torá nos ofrece muchas enseñanzas importantes en los pasos que dio Yaakov y en el orden de los mismos.
En primer lugar, Yaakov le envió regalos a Esav, porque si se puede evitar una confrontación por medio de un soborno, se logra el mejor resultado posible con el menor costo. Si algunos regalos pueden comprar la paz y evitar un derramamiento de sangre, sin dudas son la ruta preferida.
Pero un regalo, por sí solo, es una estrategia muy peligrosa. Un soborno es efectivo sólo si el enemigo sabe que, detrás de la dulzura, hay un puño de acero. Esav debe saber que, si no funciona el intento de apaciguamiento, Yaakov está completamente comprometido a luchar y a hacer lo que sea necesario para proteger a su familia.
Los regalos que no están apoyados por una clara predisposición a la confrontación se vuelven una declaración de claudicación, alimentando la rebeldía en lugar de la paz. El enemigo olfatea la debilidad y, como resultado, su apetito sólo se agudiza.
Esa es una de las razones por las cuales los acuerdos de Oslo fueron un fracaso. Nuestros enemigos árabes advirtieron que el Estado de Israel estaba cansado de la guerra. El gobierno israelí estaba ofreciendo concesiones sin estar dispuesto a ir a la guerra, incluso si hubiera sido necesario. Como resultado, tierra por paz sólo trajo conflicto y una intensificación de la violencia. Los líderes árabes consideraron que nuestras concesiones eran una especie de rendición y, como resultado, se envalentonaron para endurecer su postura y atacar a Israel.

Plegaria: escape o responsabilidad
La decisión de Yaakov Avinu de hacer que la plegaria sea su tercer y final acto de preparación nos brinda una enseñanza crucial en la interacción entre plegaria y asumir responsabilidad.
La plegaria sólo es apropiada una vez que asumimos tanta responsabilidad como podemos. Sin asumir responsabilidad, podemos disfrazarnos de rectos y utilizar la plegaria como un escape a nuestras obligaciones. Esto contradice lo que Hashem quiere de nosotros.
Imagina encontrar una mariposa mientras lucha para salir de su capullo. Ves asombrado la metamorfosis que se desarrolla ante tus ojos y, por compasión, rompes el capullo para ayudar a liberar a la pobre mariposa. Crees que estás haciendo una bondad con la nueva mariposa, pero, en realidad, la estás dañando de manera irrevocable. Hashem hizo que la mariposa ejercite sus músculos para romper su capullo, porque por medio de ese esfuerzo obtiene la fortaleza necesaria para aletear y volar una vez que está afuera.
Dios quiere que ejercitemos nuestros músculos, que hagamos el esfuerzo necesario y aprendamos lo que significa ser responsables. Recurrir a la plegaria como un remedio inmediato que elude la responsabilidad es contrario al propósito general de Hashem para este mundo, porque nos roba la oportunidad de emularlo utilizando nuestro libre albedrío.
La plegaria nos recuerda que, a fin de cuentas, todo viene de Hashem. Pero no es apropiada hasta haber hecho nuestra parte y demostrado a Hashem que somos responsables y hacemos todo lo que podemos. Es por eso que Yaakov Avinu rezó sólo después de haber completado los otros dos pasos de preparación, y así también nosotros debemos asegurarnos de haber hecho nuestro mejor esfuerzo para ser responsables antes de apoyarnos en la plegaria para ser salvados.